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Posts Tagged ‘Desigualdad social’

Los 15 países del mundo con mejores condiciones sanitarias para vivir

Mercurio1Recientemente, la prestigiosa revista de negocios Forbes ha publicado en una de sus últimas ediciones digitales los resultados de un estudio que subvencionó para determinar cuales son los países del mundo con mejores condiciones sanitarias e higiénicas para vivir.

De acuerdo con los resultados obtenidos se desprende que el norte de Europa y América del Norte son las dos zonas de mejores condiciones sanitarias del mundo, pues 13 de los 15 países se encuentran en esas dos regiones del planeta. Si bien es cierto que existe un claro predominio europeo.

La lista, la encabezan como viene siendo habitual en este tipo de estudios: Islandia, Suecia y Finlandia. En cuarto lugar, se encuentra Alemania; Suiza en quinto; Australia en el sexto; Dinamarca en séptimo lugar; Canadá en octavo; Austria en el noveno lugar y Holanda en la décima posición. Cierran la lista, los Estados Unidos en la undécima posición; Israel en la duodécima posición; la República Checa en la decimotercera; España en la decimocuarta y Francia en decimoquinta posición.

¿Que hay detrás de las estadísticas?

Para determinar cuales son los países del mundo con mejores condiciones sanitarias para vivir se utilizaron los datos y estadísticas más recientes de la Organización Mundial de la Salud, el Banco Mundial y de las diferentes agencias y organismos de la ONU. Solo se tomó en consideración para el estudio la información de 138 países cuyos datos estadísticos estaban completos. Esta es una de las razones por las cuales en la lista no figuran países como Mónaco, Noruega, Malta, Bélgica, Luxemburgo, Nueva Zelanda e Irlanda que dadas sus altas condiciones de desarrollo humano y social siempre suelen estar liderando este tipo de ranking. En el caso de estos siete países ninguno fue incluido en el estudio debido a que sus datos estaban incompletos por lo tanto esta ha sido de las principales críticas que le ha sido hecha al estudio.

Entre las estadísticas que se tomaron en consideración para elaborar el estudio figuran: los niveles de contaminación en el aire de las ciudades, el porcentaje de la población del país que tiene acceso a sistemas de agua potable de calidad y a sistemas sanitarios para aguas residuales, la tasa de mortalidad infantil, la tasa de frecuencia de casos de tuberculosis, la tasa de médicos de familia y de especialistas por cada 1000 habitantes, las tasas de mala nutrición o subalimentación de la población y la tasa de expectativa de vida para los hombres.

En cuanto los hallazgos del estudio destacan una serie de características que son comunes a todos ellos: aire limpio, las bajas tasas de enfermedades, la abundancia de alimentos y de agua de calidad. En definitiva, entre los hallazgos del estudio se percibe de manera contundente el hecho de que se puede establecer una correlación entre el nivel de riqueza, la disponibilidad de alimentos, las condiciones higiénicas y sanitarias, los niveles de contaminación, el acceso al sistema sanitario, la tasa de erradicación de enfermedades, los indicadores socio-económicos y las tasas de bienestar social alcanzadas por un país.

Por ultimo, los resultados de este estudio invitan a una profunda reflexión por que detrás de las estadísticas lo que subyace son los terribles efectos de la desigualdades que existen en el mundo. De un lado, vemos como los aproximadamente 700 millones de ciudadanos de estos quince países que apenas constituyen el 10% de la población mundial, disfrutan de mayores niveles de riqueza, disponibilidad de alimentos, aire y agua de calidad. También, disfrutan de servicios e infraestructuras que condicionan que tengan un mejor acceso a sistemas sanitarios y de servicios médicos; por ende a una mejor calidad de vida. De la otra parte, en el Planeta hay más de 2.000 millones de seres humanos que no tiene acceso a los servicios médicos más básicos, agua potable ni sistemas sanitarios ni siquiera a una alimentación adecuada. Mientras todo esto ocurre vemos como la meta de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) languidece tras la Cumbre de Doha y la desidia de la mayoría de los ciudadanos y los gobernantes de esos quince países que ahora están muy preocupados buscándole una solución a la actual crisis económica que afecta a sus economías.

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INFORME ANUAL DE LA FAO

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha divulgado esta semana desde su sede en Roma su informe anual para 2008. El informe se titula “El estado de la inseguridad alimentaría en el mundo en 2008”.

Entre los hallazgos mas significativos del informe de este año destaca que, “la cifra de personas que son víctimas del hambre alcanza ya los 963 millones, lo que supone un aumento de 40 millones de personas respecto a 2007”. Según el informe, “la gran mayoría de las personas desnutridas en el mundo, 907 millones, vive en países en desarrollo”. El 65% de ellas se concentra en siete países: la India, China, la República Democrática del Congo, Bangladesh, Indonesia, Pakistán y Etiopía.

Por continentes, Asia que es el continente más poblado, es también el más afectado, pues allí viven cerca de 600 millones de hambrientos, que representan casi dos tercios del total. El resto de se encuentran en el África subsahariana en donde una de cada tres personas (aproximadamente unos 240 millones) sufre de desnutrición crónica.

Tal y como había señalado en mi post del pasado 26 de noviembre titulado, “El número de hambrientos en América Latina ha aumentado seis millones en sólo dos años”  la situación en Latinoamérica y el Caribe se ha agravado debido a la crisis de los precios de los alimentos. La región que había conseguido buenos resultados en su lucha de reducir el hambre, ha visto como ha vuelto aumentar el número de personas hambrientas, se calcula que el número supera los 50 millones.

Disparidad en las cifras
Según explica el propio informe hay disparidad en los resultados, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos de América utilizando una metodología diferente estima que “el efecto de los precios elevados de los alimentos ha generado un aumento de 133 millones de personas subnutridas en los 70 países analizados. Una distinción importante entre los dos enfoques para la estimación del hambre se refiere a la forma en que se calcula la desigualdad en la distribución de alimentos disponibles para el consumo humano. A diferencia de la FAO, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos de América utiliza un punto límite más elevado (y constante) para determinar el umbral del hambre; así, emplea un valor de 2 100 kilocalorías por persona y día, mientras que los valores de la FAO dependen de la distribución por edades y sexo en cada país, y oscilan normalmente entre las 1 600 y las 2 000 kilocalorías por persona y día.”

Las consecuencias de estas discrepancias en cuanto a la manera, en que se realizan las estimaciones son muy serias, pues si seguimos el criterio de los estadounidenses significa que la FAO, establece un número muy bajo en sus estimaciones. Por lo tanto, las cifras del incremento de personas que pasan hambre y las cifras totales son mucho más altas.

Un futuro sombrío
El informe tiene un tono bastante pesimista por que según la FAO, la situación va a empeorar por la crisis económica. Según el director general de la FAO, Jacques Diouf, el compromiso asumido en 1996 para reducir las cifras de personas hambrientas en el mundo a la mitad en 2015 corre el riesgo de “no poder realizarse antes de 2150″.

La situación es tan crítica que ya no se trata de que los precios de los alimentos bajen, se trata de hacer una reforma total que permite enmendar los “errores estratégicos” en el modelo en que se ha estado brindando la cooperación al desarrollo que no ha resuelto la crisis alimentaria en muchos países. Ahora más que nunca resulta necesario que se invierta más en un modelo que potencie la agricultura; que entregue semillas de calidad y fertilizantes de manera directa a los agricultores, que se construyan canales y sistemas de irrigación y de agua potable con el fin de aumentar la productividad. Sobre todo que también las decisiones y soluciones estén en manos de los agricultores y no solo en los despachos de los políticos locales, de las ONG o los burócratas de las organizaciones internacionales.

Aceptar el desafío
La FAO cree “firmemente que una inversión agrícola renovada que se centre en el desarrollo de los pequeños agricultores y el medio rural transformará la agricultura en un sector económico dinámico, y tendrá efectos positivos en la reducción de la pobreza. Para tener éxito, el aumento de la productividad agrícola debe ir acompañado de un aumento de la inversión en el desarrollo de mercados locales y regionales, así como de ajustes completos de las prácticas que distorsionan el comercio. Al mismo tiempo, tienen que adoptarse modelos sostenibles de producción agrícola con el fin de asegurar que las nuevas soluciones sean coherentes con las necesidades medioambientales a largo plazo”.

El liderazgo tiene “que desempeñar una función fundamental en cualquier respuesta de ámbito mundial. Los gobiernos nacionales deberían tomar la iniciativa, aunque necesitarán un apoyo y una cooperación más intensos por parte del sector privado, la sociedad civil, la comunidad humanitaria y el sistema internacional. Las implicaciones financieras relacionadas con la crisis y la respuesta son enormes, y requerirán importantes compromisos políticos y financieros de todas las partes interesadas. Las necesidades esenciales superan con amplitud la respuesta vista hasta ahora. El aumento de las asignaciones debería complementar los actuales niveles de financiación y no desviar los recursos lejos de otros importantes sectores sociales necesarios para cumplir los ODM, como la educación y la sanidad. Estas medidas y resultados sólo pueden lograrse a través de la colaboración en todos los niveles. La FAO seguirá prestando dirección y coordinación en este sentido, y continuará ayudando a los gobiernos nacionales y las comunidades afectadas para abordar lo que constituye un verdadero desafío mundial.”  (1)

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1- Tomado de las conclusiones del informe  “El estado de la inseguridad alimentaría en el mundo en 2008”, FAO (Roma), 2008, pagina 44.

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pizarraLa ONU denuncia la “indiferencia política” para el acceso de los pobres a la educación

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) presentó ayer el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2009 –titulado “Superar la desigualdad: por qué es importante la gobernanza”.

En el documento, divulgado en París y presentado simultáneamente en Ginebra (Suiza) y Santiago de Chile se constata “el fracaso de los gobiernos del mundo en la lucha contra las hondas y persistentes desigualdades que se dan en el ámbito de la educación que condena a millones de niños a vivir en la pobreza en el futuro, y disminuye sus oportunidades de educación”. Según el informe los gobiernos no han hecho lo suficiente para reducir las desigualdades en materia de educación, pese a que en el año 2000 se comprometieron a que toda la población mundial tenga acceso a la misma en 2015.

Los expertos del organismo de la ONU consideran que, de seguir la tendencia actual, en 2015 habrá al menos 30 millones de niños sin escolarizar y 700 millones de adultos analfabetos. La UNESCO destaca que la culpa de ello la tienen tanto la “indiferencia” de los gobiernos como el “fracaso” de las donaciones. A su vez, concluyen “que el acceso a la educación depende aún de “inaceptables desigualdades” que tienen que ver con la renta, el sexo, el idioma, la etnia o el lugar de residencia en un país.

La desigualdad disminuye las oportunidades de educación de millones de niños

El informe reparte responsabilidad por partes iguales y atribuye este fracaso de la Comunidad Internacional “tanto a la indiferencia política como a las políticas nacionales de educación poco enérgicas y el fracaso de los donantes de ayuda a la hora de traducir sus promesas en actos”. Según Koichiro Matsuura el Director General de la UNESCO, “cuando los sistemas financieros están en crisis, sus repercusiones son sumamente notorias y los gobiernos actúan”, pero “en cambio, cuando los sistemas de educación están en crisis, sus repercusiones son menos visibles, pero no por ello menos reales”. Destaca que “la desigualdad de oportunidades en la educación es un factor de acrecentamiento de la pobreza, el hambre y la mortalidad infantil, y mengua las perspectivas de crecimiento económico. Por eso, los gobiernos deben actuar con un mayor sentido de la urgencia”.

El informe de la UNESCO documenta “el profundo abismo” que separa a los países pobres de los ricos en lo que respecta a la igualdad de oportunidades en la educación y señala, entre otros, los siguientes hechos: “En los países en desarrollo, uno de cada tres niños (aproximadamente 193 millones de niños) ingresan en la escuela primaria con problemas de desarrollo cerebral debidos a la malnutrición y perspectivas menguadas de adquirir una buena educación. En algunas partes del Asia Meridional, el porcentaje de niños en esa situación sobrepasa el 40%.

El grado de pobreza no es el único factor de desventaja en la educación. A las niñas también se las olvida. Las disparidades entre niños y niñas en materia de escolarización siguen siendo importantes en las regiones del Asia Meridional y el África Subsahariana. También siguen teniendo un profundo arraigo otros factores de desventaja debidos al idioma, la raza, el grupo étnico y el lugar de domicilio (zona urbana / zona rural).

Los autores del informe señalan que “las circunstancias como el lugar y el medio en que nace un niño, su sexo, los recursos económicos de sus padres, el idioma que habla y el color de su piel no tienen por qué ser factores determinantes de sus oportunidades en materia de educación”.

El riesgo de no alcanzar los objetivos

En el informe anual de la UNESCO se “efectúa una evaluación minuciosa de los progresos realizados hacia la consecución de una serie de objetivos clave en el campo de la educación, a saber: la atención y educación de la primera infancia; la universalización de la enseñanza primaria; la paridad e igualdad entre los sexos; la reducción del analfabetismo; y el logro de una educación de buena calidad”. A su vez, resalta “los avances alentadores que se han registrado en algunos de los países más pobres del mundo, el informe pone en guardia contra el peligro que se corre de no alcanzar muchos objetivos –en algunos casos con márgenes de diferencia muy importantes– a no ser que se tomen medidas drásticas”.

Sin embargo, el informe señala que, a pesar de esos progresos, el mundo en general no va por buen camino para alcanzar en 2015 el objetivo internacional en materia de desarrollo consistente en universalizar la enseñanza primaria.

Según una serie de estimaciones parciales, en 2015 el número de niños sin escolarizar ascenderá como mínimo a 29 millones. Esta cifra importante está subestimada de hecho, porque en las proyecciones no se han podido incluir países afectados por conflictos como el Sudán y la República Democrática del Congo. Se prevé que en 2015 la situación será la siguiente: “Nigeria tendrá 7,6 millones de niños sin escolarizar, Pakistán 3,7 millones; Etiopía y Burkina Faso tendrán más de un millón de niños sin escolarizar. En total, habrá 12 países cada uno con más de medio millón de niños sin escolarizar”.

El buscar soluciones todas estas carencias requerirá llevar a cabo reformas muy vastas e incrementar las inversiones en el sector de la educación. Los sistemas escolares de muchos países “carecen sistemáticamente de financiación y de recursos”. Tan sólo en la región del África Subsahariana será “necesario contratar 3,8 millones de maestros adicionales, de aquí a 2015, si se quiere alcanzar la universalización de la enseñanza primaria”.

Además de estas carencias, el informe de la UNESCO analiza la situación del analfabetismo, un ámbito en el que las políticas de educación están muy rezagadas. En efecto, se “estima que en el mundo hay todavía 776 millones de adultos, es decir un 16% de la población mundial, que no saben leer ni escribir”. De esa cantidad de personas analfabetas dos tercios son mujeres. Si las tendencias actuales persisten, en “2015 nuestro planeta seguirá contando con 700 millones de adultos analfabetas. Por ello, destacan que “en 2006 (último año del que se tienen datos) había 75 millones de niños sin escolarizar, de ellos un 55% son niñas sin escolarizar. Es decir que en la próxima década puede que cambie muy poco el acceso de la mujer a la educación.

Políticas para reforzar la equidad

Los expertos tomando como punto de partida su experiencia internacional, en el informe hacen un inventario de las políticas encaminadas a remediar la extrema desigualdad. Entre esas políticas cabe mencionar: “la supresión del pago de derechos de escolaridad en la enseñanza básica; el incremento de las inversiones públicas en el sector de la educación; la creación de incentivos para escolarizar a las muchachas, así como a los niños y niñas de grupos marginados; y el reforzamiento del compromiso contraído con la mejora de la calidad de la educación”. El informe señala, en cambio, que “las políticas de descentralización han amplificado con frecuencia las desigualdades, al ahondar las diferencias que se dan en materia de financiación entre las regiones más ricas y las más pobres”.

Compromisos de ayuda: los países donantes están dando marcha atrás

En el informe se reprocha al conjunto de los países donantes de ayuda el “haber incumplido colectivamente” sus compromisos. Se estima, (calculando por lo bajo), que la ayuda necesaria para lograr la educación básica en 2015 refleja un déficit anual de unos 7.000 millones de dólares.

Estas cifras reflejan que, aunque los países donantes que acudieron a la Reunión de Alto Nivel sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio convocada por las Naciones Unidas en 2008 realizaron entusiastas declaraciones al respecto, las tendencias actuales de la ayuda están demostrando una triste realidad que adquiere tintes de farsa. Según el informe “en 2005, los donantes se comprometieron a incrementar la ayuda en 50.000 millones de dólares desde ese año hasta 2010. Los compromisos de ayuda formulados hasta la fecha indican que faltan todavía 30.000 millones de esa suma prometida, de los cuales casi la mitad corresponden al África Subsahariana.” La verdad es que “los compromisos en favor de la educación básica se hallan estancados desde 2004, lo cual pone en tela de juicio los compromisos de financiación a plazo medio”.

Los autores del informe no escatiman sus “críticas sobre la práctica de algunos países donantes, consistente en desviar los presupuestos de ayuda hacia la enseñanza superior. Mientras que algunos donantes como los Países Bajos y el Reino Unido asignan más del 60% de su ayuda a la educación a la enseñanza básica en los países de ingresos bajos, otros adoptan criterios de prioridad diferentes. Francia, por ejemplo, destina a la enseñanza básica de los países de ingresos bajos solamente un 12% de su ayuda total a la educación, y Alemania apenas un 7%. Según el informe “estos dos países dan más prioridad a la subvención de los estudios de extranjeros en sus universidades que a la ayuda a la educación básica en los países de ingresos bajos”.

El informe también urge a Estados Unidos y Japón a invertir en ayuda un porcentaje más alto de su renta nacional.

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Índice de Disparidad entre Géneros del Foro Económico Mundial

El Foro Económico Mundial ha dado a conocer en Ginebra el informe The Global Gender Gap Report 2008 el cual contiene la lista anual con la tasa global de igualdad entre géneros.

El Informe Global de Disparidad entre Géneros 2008 se “basa en la innovadora metodología introducida en 2006 e incluye perfiles detallados que ofrecen una nueva percepción de los aspectos económicos, legales y sociales de la disparidad entre géneros de cada país. El Informe mide la magnitud de la disparidad entre géneros en cuatro áreas críticas de desigualdad entre hombres y mujeres: 1)Participación y oportunidad económicas – resultantes de salarios, niveles de participación y acceso a empleos altamente cualificados, 2) Nivel educativo – resultante del acceso a la educación básica y superior, 3) Poder político–resultante de la representación en las estructuras de tomas de decisión,4) Salud y supervivencia-resultantes sobre la esperanza de vida y la ratio de género”.

El Ranking de los mas igualitarios

El listado con el Indice de Disparidad entre Géneros presentado en el informe lo encabezan cuatro países nórdicos.  Noruega en primer lugar,  con una disminución de la brecha de género del 82.39%. Le siguen Finlandia (81.95%), Suecia (81.95%) e Islandia (79.99%). El resto de la lista con los diez países mas igualitarios la componen: Nueva Zelanda (5) con 78,59%,  Filipinas(6) con un 75,68%; Dinamarca (7) con un 75,38%,  Irlanda (8) con 75,18%,  Holanda (9) con 73,99% y Letonia (10) con 73,97%.  España se sitúa en la decimoséptima posición con un 72.81%.  Como datos curiosos del informe debo resaltar que Estados Unidos se encuentra en la posición número 27; mientras que Sri LanKa, se sitúa en la (12); Lesotho en la 16; Mozambique en la 18; Trinidad y Tobago en la 19 y Moldavia en la 20; China  en la 57 y  Brasil en la 73.

El estudio, realizado en 130 países y sobre el 92% de la población mundial, deja en la cola a los países musulmanes. Por ejemplo, Yemen ocupa el puesto 130; Arabia Saudí, el 128; Pakistán, el 127; Marruecos, el 125; Egipto, el 124, y Turquía, el 123.  A pesar de ello, el Foro Económico Mundial, detecta ciertos avances en Túnez, que ocupa el puesto 103; Jordania, que se sitúa en el 104, y los Emiratos Árabes Unidos, en el 105.

Índice de Disparidad entre Géneros del Foro Económico Mundial

Los resultados del Índice de Disparidad entre Géneros puede “interpretarse como la tasa en que se ha reducido la disparidad entre hombres y mujeres”. Los primeros tres países clasificados ( Noruega, Finlandia, Suecia) han reducido algo más del 80% la disparidad entre géneros, mientras que el país clasificado en última posición sólo ha disminuido un poco más del 45% de su disparidad. Según el informe de este año, “de los 128 países analizados en 2007 y 2008, más del 75% han mejorado sus resultados generales, sugiriendo un progreso global hacia la igualdad entre los hombres y las mujeres”. A su vez,  según “las medias entre los subíndices de estos 128 países, a nivel global, se ha progresado en la reducción de la disparidad a nivel educacional, poder político y participación económica, al tiempo que se ha ampliado en salud.”

En opinión de Klaus Schwab, fundador y Presidente Ejecutivo del Foro Económico Mundial, “una mayor representación de la mujer en posiciones de liderazgo en gobiernos y entidades financieras es vital tanto para hallar soluciones a la crisis económica actual, como para evitar turbulencias futuras”.

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Edificios en Sao Paulo
El Programa de las Naciones Unidas paras los Asentamientos Humanos, UN-Habitat (en inglés) ha   presentado en la ciudad brasileña de Río de Janeiro su informe bianual sobre el estado de las ciudades de los países en desarrollo. Según denuncia la ONU, un tercio de la población que habita en las ciudades de los países en desarrollo, vive “en viviendas precarias, con fallos en los servicios de saneamiento o sin acceso al agua potable.”

Las condiciones de vida más duras y lamentables se encuentran en el África subsahariana y el sur de Asia, en donde el 62% y el 43 % respectivamente de la población urbana vive en chabolas o arrabales. En el caso de los núcleos urbanos de América Latina y el Caribe, por su parte, esta situación la padece el 27% de sus habitantes.

En América Latina: Brasil y Colombia tienen las ciudades con mayores desigualdades.

Según la directora de UN-Hábitat para América Latina, Cecilia Martínez, el principal problema para la región no es la pobreza, sino “el aumento de la disparidad entre ricos y pobres”, que “está aumentando hoy más que nunca”. América Latina se sitúa como “la región con mayores diferencias del mundo, con una nota de 0,55 en el índice Gini, el indicador más utilizado para medir las disparidades de renta y que utiliza una escala entre 0 y 1.”

Martínez ha señalado que las grandes ciudades de Brasil y Colombia son las que tienen mayores desigualdades entre ricos y pobres. También destaca el informe que las ciudades de Argentina, Chile, Ecuador, Guatemala y México reciben muy mala evaluación y superan la “línea de alerta” de 0,4.

América Latina se sitúa, además, como la región más “urbanizada” del planeta. El 77% de su población vive en ciudades, una cifra que, podría alcanzar el 85% hacia el año 2018.

Los problemas más generalizados en América Latina son “el acceso al agua potable y a los servicios sanitarios básicos, una situación que preocupa mucho a la ONU especialmente en los casos de Guatemala, Haití, Nicaragua y Bolivia”.

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