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Posts Tagged ‘Alimentación’

Los 15 países del mundo con mejores condiciones sanitarias para vivir

Mercurio1Recientemente, la prestigiosa revista de negocios Forbes ha publicado en una de sus últimas ediciones digitales los resultados de un estudio que subvencionó para determinar cuales son los países del mundo con mejores condiciones sanitarias e higiénicas para vivir.

De acuerdo con los resultados obtenidos se desprende que el norte de Europa y América del Norte son las dos zonas de mejores condiciones sanitarias del mundo, pues 13 de los 15 países se encuentran en esas dos regiones del planeta. Si bien es cierto que existe un claro predominio europeo.

La lista, la encabezan como viene siendo habitual en este tipo de estudios: Islandia, Suecia y Finlandia. En cuarto lugar, se encuentra Alemania; Suiza en quinto; Australia en el sexto; Dinamarca en séptimo lugar; Canadá en octavo; Austria en el noveno lugar y Holanda en la décima posición. Cierran la lista, los Estados Unidos en la undécima posición; Israel en la duodécima posición; la República Checa en la decimotercera; España en la decimocuarta y Francia en decimoquinta posición.

¿Que hay detrás de las estadísticas?

Para determinar cuales son los países del mundo con mejores condiciones sanitarias para vivir se utilizaron los datos y estadísticas más recientes de la Organización Mundial de la Salud, el Banco Mundial y de las diferentes agencias y organismos de la ONU. Solo se tomó en consideración para el estudio la información de 138 países cuyos datos estadísticos estaban completos. Esta es una de las razones por las cuales en la lista no figuran países como Mónaco, Noruega, Malta, Bélgica, Luxemburgo, Nueva Zelanda e Irlanda que dadas sus altas condiciones de desarrollo humano y social siempre suelen estar liderando este tipo de ranking. En el caso de estos siete países ninguno fue incluido en el estudio debido a que sus datos estaban incompletos por lo tanto esta ha sido de las principales críticas que le ha sido hecha al estudio.

Entre las estadísticas que se tomaron en consideración para elaborar el estudio figuran: los niveles de contaminación en el aire de las ciudades, el porcentaje de la población del país que tiene acceso a sistemas de agua potable de calidad y a sistemas sanitarios para aguas residuales, la tasa de mortalidad infantil, la tasa de frecuencia de casos de tuberculosis, la tasa de médicos de familia y de especialistas por cada 1000 habitantes, las tasas de mala nutrición o subalimentación de la población y la tasa de expectativa de vida para los hombres.

En cuanto los hallazgos del estudio destacan una serie de características que son comunes a todos ellos: aire limpio, las bajas tasas de enfermedades, la abundancia de alimentos y de agua de calidad. En definitiva, entre los hallazgos del estudio se percibe de manera contundente el hecho de que se puede establecer una correlación entre el nivel de riqueza, la disponibilidad de alimentos, las condiciones higiénicas y sanitarias, los niveles de contaminación, el acceso al sistema sanitario, la tasa de erradicación de enfermedades, los indicadores socio-económicos y las tasas de bienestar social alcanzadas por un país.

Por ultimo, los resultados de este estudio invitan a una profunda reflexión por que detrás de las estadísticas lo que subyace son los terribles efectos de la desigualdades que existen en el mundo. De un lado, vemos como los aproximadamente 700 millones de ciudadanos de estos quince países que apenas constituyen el 10% de la población mundial, disfrutan de mayores niveles de riqueza, disponibilidad de alimentos, aire y agua de calidad. También, disfrutan de servicios e infraestructuras que condicionan que tengan un mejor acceso a sistemas sanitarios y de servicios médicos; por ende a una mejor calidad de vida. De la otra parte, en el Planeta hay más de 2.000 millones de seres humanos que no tiene acceso a los servicios médicos más básicos, agua potable ni sistemas sanitarios ni siquiera a una alimentación adecuada. Mientras todo esto ocurre vemos como la meta de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) languidece tras la Cumbre de Doha y la desidia de la mayoría de los ciudadanos y los gobernantes de esos quince países que ahora están muy preocupados buscándole una solución a la actual crisis económica que afecta a sus economías.

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INFORME ANUAL DE LA FAO

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha divulgado esta semana desde su sede en Roma su informe anual para 2008. El informe se titula “El estado de la inseguridad alimentaría en el mundo en 2008”.

Entre los hallazgos mas significativos del informe de este año destaca que, “la cifra de personas que son víctimas del hambre alcanza ya los 963 millones, lo que supone un aumento de 40 millones de personas respecto a 2007”. Según el informe, “la gran mayoría de las personas desnutridas en el mundo, 907 millones, vive en países en desarrollo”. El 65% de ellas se concentra en siete países: la India, China, la República Democrática del Congo, Bangladesh, Indonesia, Pakistán y Etiopía.

Por continentes, Asia que es el continente más poblado, es también el más afectado, pues allí viven cerca de 600 millones de hambrientos, que representan casi dos tercios del total. El resto de se encuentran en el África subsahariana en donde una de cada tres personas (aproximadamente unos 240 millones) sufre de desnutrición crónica.

Tal y como había señalado en mi post del pasado 26 de noviembre titulado, “El número de hambrientos en América Latina ha aumentado seis millones en sólo dos años”  la situación en Latinoamérica y el Caribe se ha agravado debido a la crisis de los precios de los alimentos. La región que había conseguido buenos resultados en su lucha de reducir el hambre, ha visto como ha vuelto aumentar el número de personas hambrientas, se calcula que el número supera los 50 millones.

Disparidad en las cifras
Según explica el propio informe hay disparidad en los resultados, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos de América utilizando una metodología diferente estima que “el efecto de los precios elevados de los alimentos ha generado un aumento de 133 millones de personas subnutridas en los 70 países analizados. Una distinción importante entre los dos enfoques para la estimación del hambre se refiere a la forma en que se calcula la desigualdad en la distribución de alimentos disponibles para el consumo humano. A diferencia de la FAO, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos de América utiliza un punto límite más elevado (y constante) para determinar el umbral del hambre; así, emplea un valor de 2 100 kilocalorías por persona y día, mientras que los valores de la FAO dependen de la distribución por edades y sexo en cada país, y oscilan normalmente entre las 1 600 y las 2 000 kilocalorías por persona y día.”

Las consecuencias de estas discrepancias en cuanto a la manera, en que se realizan las estimaciones son muy serias, pues si seguimos el criterio de los estadounidenses significa que la FAO, establece un número muy bajo en sus estimaciones. Por lo tanto, las cifras del incremento de personas que pasan hambre y las cifras totales son mucho más altas.

Un futuro sombrío
El informe tiene un tono bastante pesimista por que según la FAO, la situación va a empeorar por la crisis económica. Según el director general de la FAO, Jacques Diouf, el compromiso asumido en 1996 para reducir las cifras de personas hambrientas en el mundo a la mitad en 2015 corre el riesgo de “no poder realizarse antes de 2150″.

La situación es tan crítica que ya no se trata de que los precios de los alimentos bajen, se trata de hacer una reforma total que permite enmendar los “errores estratégicos” en el modelo en que se ha estado brindando la cooperación al desarrollo que no ha resuelto la crisis alimentaria en muchos países. Ahora más que nunca resulta necesario que se invierta más en un modelo que potencie la agricultura; que entregue semillas de calidad y fertilizantes de manera directa a los agricultores, que se construyan canales y sistemas de irrigación y de agua potable con el fin de aumentar la productividad. Sobre todo que también las decisiones y soluciones estén en manos de los agricultores y no solo en los despachos de los políticos locales, de las ONG o los burócratas de las organizaciones internacionales.

Aceptar el desafío
La FAO cree “firmemente que una inversión agrícola renovada que se centre en el desarrollo de los pequeños agricultores y el medio rural transformará la agricultura en un sector económico dinámico, y tendrá efectos positivos en la reducción de la pobreza. Para tener éxito, el aumento de la productividad agrícola debe ir acompañado de un aumento de la inversión en el desarrollo de mercados locales y regionales, así como de ajustes completos de las prácticas que distorsionan el comercio. Al mismo tiempo, tienen que adoptarse modelos sostenibles de producción agrícola con el fin de asegurar que las nuevas soluciones sean coherentes con las necesidades medioambientales a largo plazo”.

El liderazgo tiene “que desempeñar una función fundamental en cualquier respuesta de ámbito mundial. Los gobiernos nacionales deberían tomar la iniciativa, aunque necesitarán un apoyo y una cooperación más intensos por parte del sector privado, la sociedad civil, la comunidad humanitaria y el sistema internacional. Las implicaciones financieras relacionadas con la crisis y la respuesta son enormes, y requerirán importantes compromisos políticos y financieros de todas las partes interesadas. Las necesidades esenciales superan con amplitud la respuesta vista hasta ahora. El aumento de las asignaciones debería complementar los actuales niveles de financiación y no desviar los recursos lejos de otros importantes sectores sociales necesarios para cumplir los ODM, como la educación y la sanidad. Estas medidas y resultados sólo pueden lograrse a través de la colaboración en todos los niveles. La FAO seguirá prestando dirección y coordinación en este sentido, y continuará ayudando a los gobiernos nacionales y las comunidades afectadas para abordar lo que constituye un verdadero desafío mundial.”  (1)

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1- Tomado de las conclusiones del informe  “El estado de la inseguridad alimentaría en el mundo en 2008”, FAO (Roma), 2008, pagina 44.

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Informe FAO sobre situación en América Latina 2008

El número de hambrientos en América Latina ha aumentado seis millones en sólo dos años

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en un recién publicado informe señala que la población de hambrientos ha crecido en seis millones de personas en América Latina y el Caribe durante los dos últimos años, lo que eleva a 51 millones la cifra total de personas que no tienen qué comer en la región debido a la crisis del precio de los alimentos.

Para la FAO, esta cifra representa “un retroceso en los avances logrados entre 1990 y 2005, cuando la población subnutrida en la región había caído de 53 millones a 45 millones”. Es más, “en sólo dos años, el alza de los precios ha hecho retroceder los esfuerzos alcanzados en los últimos 15 años”.

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Las principales afectadas podrían ser las agencias de Naciones Unidas

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Según recogen hoy varios periódicos internacionales, que citan a IRIN, la agencia de noticias humanitarias de la ONU, IRIN, “La crisis financiera tendrá, probablemente, un impacto grave sobre los fondos humanitarios, y algunos analistas aseguran recortes de más de un tercio en la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD).

La ayuda oficial gubernamental es la mayor fuente de fondos para las agencias de la ONU. Por ejemplo, supone más del 70% del presupuesto de Unicef, que en 2007 fue de 2.322 millones de euros.

La Ayuda Oficial al Desarrollo de todos los donantes alcanzó en 2007 los 91.000 millones de euros, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Los 27 miembros de la UE son los mayores donantes, lo que supone la mitad de la cantidad mundial.

Una opinión generalizada

Los portavoces de diversos organismos internacionales y ONG entrevistados coinciden en su visíon pesisimista sobre este tema.  En septiembre, el Banco Mundial ya había alertado “de que el aumento en los precios de los alimentos provocaría un incremento de 100 millones en el número de las personas que se verán abocadas a la extrema pobreza, aumentando así una cifra que se estima ronda los 923 millones de personas”.

Brett House, un economista del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), señala que “estamos profundamente preocupados por las perspectivas de la AOD” debido a que en “los anteriores períodos de confusión y recesión del mercado, la ayuda mundial ha descendido hasta un 40%”.

John Clancy, el portavoz de la ayuda humanitaria y el desarrollo de la Comisión Europea,declaró que “la preocupación que tenemos es que no sólo los estados de la UE sino también los donantes extranjeros se replieguen en estos momentos, en el sentido de atender sus políticas internas, de una forma comprensible, debido a que ahora tienen que tratar con el impacto económico”.

Algunas de las principales ONG están despidiendo personal y revisando sus programas para 2009, debido a que sus ingresos estan disminuyendo por la crisis financiera. En opinión de los expertos en recaudación de fondos de tres de las ONG más importantes a nivel mundial, Oxfam Internacional, Save the Children Reino Unido y World Vision Estados Unidos, afirman que “el crecimiento será lento”.

Oxfam preveía crecer de un 5% a un 6% en dos años, pero ahora parte de cero. Algunas de las mayores reducciones son de los donantes corporativos del sector financiero. “El descenso por parte de las empresas comenzó hace nueve meses”, según la directora de fondos de Save the Children en Londres, Tanya Steele.

Debido a ello, “ONG como Save the Children no podrán invertir ni en programas existentes ni en nuevos. World Vision teme que los destinatarios de sus microcréditos sufran un especial impacto”, según el director de promoción y relaciones gubernamentales, Robert Zachritz.

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Un banco de mil millones de semillas para frenar la crisis alimentaria en África

La Cruz Roja Española y la empresa Danone han anunciado que a partir del 3 de noviembre pondrán en marcha la campaña “Juntos Sembramos Vida” que pretende crear un fondo de mil millones de semillas para su utilización en proyectos de seguridad alimentaria, principalmente en África.

Según explicó el coordinador general de Cruz Roja Española, Antoni Bruel i Carreras, “las semillas se adquirirán con los beneficios conseguidos por la venta de los derivados lácteos de Danone y contribuirán a mejorar la nutrición, la salud y la autosuficiencia de unas 60.000 personas en situación de riesgo”.

El proyecto, además de la adquisición de semillas, prevé un fondo económico de apoyo a la agricultura local en lugares que sufren crisis alimentaria y la detección de nuevos proyectos que precisen también de ayuda.

El director general de Danone, Jérome Boesch, explicó que, “para este proyecto, la compañía aportará de forma directa a Cruz Roja 550.000 euros, una cantidad a la que hay que sumar un millón más destinado a campañas de comunicación y sensibilización, y a la inserción del mensaje del proyecto en unos 500 millones de envases de los productos.”  Boesch avanzó que ya están participando de manera activa en dos proyectos de la mano de Cruz Roja Española, en provincias de Mozambique y Angola en las que la población desarrolla una agricultura de subsistencia.

De otra parte, Bruel señalo que en la actualidad la Cruz Roja Española tiene 129 proyectos en todo el mundo, cuyo presupuesto total alcanza los 35 millones de euros.   También ha comentado sobre el hecho de que tan sólo sólo han conseguido 24 millones de euros de la cantidad requerida para llevar a cabo todos los proyectos, aunque se mostró optimista y confiado de que la actual crisis no afectará estas inciativas humanitarias.

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foto: Ramon Espinosa/Associated Press

Article: Meager Living of Haitians Is Wiped Out by Storms

“La precaria existencia de los haitianos es barrida por las tormentas” es el titulo de un artículo de Marc Lacey publicado el día 10 de septiembre de 2008, en el diario The New York Times y que en el día de hoy, ha vuelto ha ser publicado con ciertas correcciones del autor.

Además, el artículo contiene 6 impresionantes fotos y un video que recogen la tragedia y la difícil situación que afronta el pueblo haitiano tras el paso de Fay, Gustave, Hanna y Ike, los 4 huracanes que asolaron al país caribeño durante los pasados meses de agosto y septiembre.

Hace unos días señalaba en mi comentario al articulo “La crisis deja la solidaridad en la cuneta!” del 15 de octubre, que ” Las crisis de Darfur, Congo, Somalia y Birmania copan los titulares pero ¿Qué sucede con Haití o Cuba tras el paso de varios huracanes?  En medio de la grave situación que confrontan esos dos países, la Comunidad Internacional no debe hacer “apagones selectivos” con la información relacionada con sus respectivas crisis. Tampoco puede haber jerarquías a la hora de tratar cada crisis por que ninguna es mas importante que la otra…”

El articulo de Lacey es uno de los pocos que visto sobre Haití tras el paso de los cuatro huracanes que literalmente han barrido al país más pobre de América hasta el punto de dejarlos sumidos en una inconmensurable miseria y todavía más indigentes y pobres de lo que eran.  Los haitianos lo han perdido todo, desde sus ganados, cosechas y chabolas, y eso es mucho, por que era lo poco que tenían… Sus tierras de cultivos como el arroz han quedado dañadas de manera irreparable por la erosión de las inundaciones y riadas.  Ahora que ya no tienen nada, en medio de la crisis internacional y de la escalada de precios de los alimentos a nivel global han quedado mas dependientes y vulnerables que nunca a la importación de alimentos para poder sobrevivir.  Poco a poco se ha ido cociendo una tragedia humanitaria como pocas…pero de la que nadie habla ni comenta.  Estas son algunas de las pocas imágenes que han sido publicadas por que en todas estas semanas desde el inicio de la tragedia en agosto todos los titulares se los han llevado las Olimpiadas en China, las elecciones en los Estados Unidos y la crisis financiera.

Lacey concluye su artículo con una entrevista a Patrick Élie, un asesor del presidente haitiano quien se lamenta de que los huracanes han dejado en evidencia la debilidad del estado haitiano.  Mas que eso yo creo que los vientos de Fay, Gustave, Hanna e Ike también han dejado en evidencia otras cosas, entre ellas la falta de solidaridad,  sobre todo la indiferencia y la desidia de grandes sectores de la sociedad internacional como la Prensa, muchas ONG, los Gobiernos y  la opinión pública occidental que permiten con su silencio el sufrimiento del pueblo haitiano.  ¡Es terrible tener que admitirlo pero viendo la reacción internacional tal parece que Haití es un pueblo invisible! Que cosas mas graves tendran que ocurrir para que la penosa situacion del pueblo haitiano llame nuestra atencion…

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La OMS toma el pulso a la salud mundial

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha divulgado esta semana en su sede en Ginebra, el Informe sobre salud global.  El documento, ha sido elaborado con los datos de las muertes producidas en 2004. Entre sus hallazgos destaca  que “las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en el mundo, aunque “al menos el 80% de los fallecimientos prematuros por esta causa podrían prevenirse a través de dieta, ejercicio y evitando el tabaco”.

El informe presenta las grandes diferencias sanitarias que dividen al planeta. Mientras que en “el Primer Mundo, además de los problemas de corazón, son los infartos cerebrales, el cáncer de pulmón, la neumonía o el asma las principales causas de fallecimiento, en los países más pobres siguen muriendo millones de personas por enfermedades infecciosas (el sida es la principal causa de mortalidad adulta) o a causa de diarreas.”

Según los datos de la OMS, “el Sida sigue siendo la principal causa de muerte en África, donde se producen nueve de cada 10 de las muertes infantiles debidas a esta infección y a la malaria. La mitad de los niños que mueren a causa de una neumonía o por culpa de una enfermedad diarreica también lo hacen en este continente.” En total, más de 10 millones de niños menores de cinco años fallecen cada año en el mundo; un 30% de estas muertes se deben a la malnutrición. Los autores del informe  recuerdan que “la mayor parte de los niños que mueren en el mundo podrían sobrevivir si tuviesen acceso a medidas simples y asequibles dentro de sus sistemas de salud.”  Por otro lado, “las complicaciones durante el embarazo o el parto son las responsables de la muerte de un 15% de las mujeres en edad reproductiva.”

El informe destaca, que en “África, sólo el 20% de la población llega a cumplir los 60 años, mientras que en el mundo industrializado la tasa alcanzó el 84%.  Precisamente este envejecimiento de la población en los países industrializados está contribuyendo al aumento de los casos de cáncer y enfermedades cardiovasculares.”

Según la OMS, en todo el mundo, “los hombres de entre 15 y 60 años corren mucho más riesgo de morir que las mujeres de la misma categoría de edad. Esas muertes se deben sobre todo a las tasas más elevadas de cardiopatías, y a los traumatismos, especialmente los debidos a la violencia y los conflictos. Esta diferencia se mostró de forma mucho más pronunciada en América Latina, Caribe, Oriente Medio y Europa del Este.”

En base a los datos de 2004, la OMS ha elaborado unas proyecciones para el 2030 que indican que habrá un gran descenso de las muertes por enfermedades transmisibles, entre ellas el sida, la tuberculosis y la malaria.

Sin embargo, se prevé un incremento del 28% de los fallecimientos globales debidos a heridas, cuya causa principal serán los accidentes de tráfico, que pasarán de los 1,3 millones de fallecimientos en 2004 a 2,4 millones en 2030. Además, el envejecimiento de la población en el ‘primer mundo’ contribuye al aumento de la incidencia de enfermedades crónicas, como el cáncer y las cardiopatías, algo que ha de ser tenido en cuenta por los servicios sanitarios y las sociedades, “para afrontar las crecientes necesidades de las personas de edad”.

Las muertes por tabaquismo se calcula que aumentarán de 5,4 millones en 2004 a 8,3 millones en 2030. Los datos actuales de la OMS muestran que el tabaco es el responsable del 80% de los casos de cáncer de pulmón, el más común de los cánceres- en los países en vías de desarrollo.

La OMS prevé que para el año 2030, las principales causas de muerte seran las enfermedades cerebrovasculares y las infecciones respiratorias, especialmente la neumonía.

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De acuerdo con los datos aportados la semana pasada por The Centers for Disease Control and Prevention en el año 2006, la tasa de mortalidad infantil en los Estados Unidos se redujo hasta llegar a 6,71 por cada 1,000 nacimientos, una leve mejora respecto al registro del año anterior que fue de 6,86, pero un 50% mas alta que la meta nacional de bajarla hasta los 4, 5 por cada mil nacimientos.

Este informe provocó que el New York Times en su edición del domingo 18 de octubre publicara un editorial muy crítico bajo el titulo de “29th on Infant Mortality”. “Tras cinco años de estancamiento los Estados Unidos han podido reducir un poco su tasa de mortalidad infantil. Este dato no debe ser motivo para ninguna celebración debido a que las estadísticas del país permanecen muy altas y hay muchos países que están haciendo un trabajo mucho mejor que el nuestro en este importante criterio para medir el nivel de salud de una nación y la calidad de su sistema sanitario.”

El New York Times considera que los pobres resultados del país son vergonzosos si se comparan con otras naciones industrializadas y ricas. A lo largo de todo “el Siglo XIX y XX, el país alcanzó espectaculares logros en todos los indicadores sanitarios. En 1960, el país estaba en la posición número 12, un logro importante si tomamos en consideración que la población del país estaba en torno a los 200 millones de habitantes. Sin embargo, el proceso de reducción de la mortalidad infantil se estancó y nadie se había detenido a estudiar bien, las causas que lo han provocado hasta el punto de que en el año 2004, el país estaba empatado con Polonia y Eslovaquia en la posición número 29 a nivel mundial. ”

A juicio del periódico, la leve reducción es inquietante, pues el país ha destinado miles de billones de dólares cada año a su sistema sanitario y a pesar de ello, ha tenido muy poco éxito en su empeño de reducir la tasa de mortalidad infantil. El país sigue en la misma posición del ranking, la número 29, y se encuentra muy alejado de los países que lideran la lista los países escandinavos y algunos de Asia que tienen tasas inferiores al 3,5.

Según el informe en Estados Unidos, la mortalidad infantil esta asociada con diversos factores como: la salud y posición económica de la madre, su raza, origen étnico y el acceso a la atención medica de calidad. También a diversos problemas culturales como: los hábitos alimentarios, los altos niveles de obesidad y el abuso de drogas entre la población…

Resulta muy difícil identificar todas las causas del pobre rendimiento. Algunos investigadores también lo atribuyen al incremento de los nacimientos prematuros y cesáreas. Otros consideran que no hay que dramatizar, que parte de las causas del problema son externas y están ligadas a la migración. Pues cada año, el país concede la nacionalidad a más de millón y medio de personas provenientes en su gran mayoría de Asia, África y América Latina. Toda esta marea humana que ha venido en busca de mejores condiciones de vida también ha traído consigo un montón de enfermedades que hace décadas habían sido erradicadas en el país como: la tuberculosis, el polio y muchos otras mas, que tienen un impacto negativo sobre los logros del sistema sanitario estadounidense.

La principal lección que se extrae de todo el cuadro que presenta el sistema sanitario de los Estados Unidos, es de que, a pesar de su alta calidad y de ser por mucho, el país que mayor cantidad de recursos económicos destina, el modelo y los criterios bajo el cual ha diseñado su actual sistema sanitario requiere una revisión urgente.

Resulta más bien alarmante, si se tiene en cuenta el nivel alcanzado por la Medicina en el país, la calidad de sus facultades de Medicina, el prestigio de muchos de sus hospitales y centros de investigación a nivel mundial y los adelantos tecnológicos y farmacéuticos que hacen que el país sea una nación puntera y admirada en todo el mundo. También si consideramos la abrumadora cantidad de recursos y de personal que cada año destina el país a su sistema sanitario. Según datos de varios organismos del Gobierno Federal y la Organización Mundial de Salud en el año 2007, Estados Unidos gastó $2,26 trillones de dólares en su sistema sanitario y encabezó la lista de gasto por habitante con $7. 439 por persona. En total invirtió más del 15% de su producto doméstico bruto a su sistema sanitario. Pero lo mas alarmante es que si el sistema sanitario continua su patrón histórico de crecimiento se estima que dicha partida alcance el 19.5 % en 2017. (1)

(1) “Health Systems Resources“. World Health Statistics 2008: Global Health Indicators. World Health Organization (2008). Retrieved on 2008-08-30. , “National Health Expenditure Data: NHE Fact Sheet,” Centers for Medicare and Medicaid Services, referenced February 26, 2008 ; “National Health Expenditures, Forecast summary and selected tables”, Office of the Actuary in the Centers for Medicare & Medicaid Services, 2008. Accessed March 20, 2008.

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¡Terminar con el hambre severa infantil solo cuesta 3.000 millones de euros!

A manera de reflexión

Hoy 16 de octubre, día Mundial de la Alimentación contemplamos llenos de incertidumbre el futuro de muchos pueblos y naciones, también con indignación ante la conducta de los gobiernos de los países ricos que han sido incapaces de asumir los compromisos contraídos por sus gobernantes. En los últimos días, numerosos periódicos españoles e internacionales se han hecho eco de las diferentes actividades programadas a lo largo de toda la semana por todo el mundo. Sin embargo, hay un titular que se repite en todos los medios, “el problema del hambre en el mundo empeora en lugar de mejorar, las cifras hablan por si mismas ya son 923 millones las personas que pasan hambre en el Planeta”.

Se trata de un fracaso con mayúsculas de la Comunidad Internacional que había declarado “la guerra de los alimentos” y había situado la erradicación del hambre en las agendas internacionales, como una última oportunidad para acercarse al primer Objetivo de Desarrollo del Milenio. Hoy, a pesar de la importancia de la celebración parece que muchos gobernantes tienen “amnesia” y sus promesas siguen sin cumplirse cuando tan solo han transcurrido unos meses después de la Cumbre de la FAO en Roma o la del G-8 en Japón. Según denuncian varias ONG españolas en cuanto, al “llamado Partenariado Mundial para la Agricultura y la Alimentación iniciativa lanzada por Nicolás Sarkozy todavía no ha dado ningún fruto y los 500 millones de euros prometidos por el Gobierno español no aparecen por ningún lado.”

Hace unos días, ha informado la ONG Acción contra el Hambre durante la presentación del informe El hambre estacional, elaborado por el Observatorio del Hambre que, “los 19 millones de niños que padecen desnutrición aguda severa en el mundo podrían recuperar la salud si fueran invertidos 3.000 millones de euros en un tratamiento de emergencia personalizado”. Esta cantidad es 300 veces inferior a la cantidad que ha destinado la Unión Europea para el rescate del sistema financiero.

Según la opinión de expertos de numerosas “ONG, los datos del Banco Mundial y del Programa Mundial de Alimentos todos alertan de que entre 100 y 130 millones más de personas caerán en la pobreza sólo durante 2008.” Lo paradójico de esta situación es que de esa cifra, 75 millones pasarán a engrosar las filas de aquellos que pasan hambre en un momento en que la producción mundial de alimentos bastaría para que nadie sufriera por su carencia”. También el hecho de que un número considerable de las personas que pasan hambre en el mundo son agricultores empobrecidos, con reducidas cosechas, con difícil acceso a semillas de calidad, fertilizantes y materiales de labranza.

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“La crisis deja en la cuneta la solidaridad”

Ese es el titulo que, hoy 15 de octubre utiliza Oriol Güell en su artículo de El País para describir uno de los efectos “colaterales” que tendrá la actual crisis del sistema internacional financiero.  En medio de esta danza frenética de billones de dólares y de euros, la ONU teme que se “reduzcan de forma sustancial” las donaciones que la Comunidad Internacional destina cada año como ayuda para al Desarrollo. Según fuentes de la propia organización la ayuda este año asciende a la cantidad de 76.000 millones. Sin embargo aunque dicha suma nos pueda parecer una cantidad considerable de dinero, si nos ponemos a calcular veremos que, “apenas llega ni a una décima parte de lo que los Gobiernos de Estados Unidos y la Unión Europea han movilizado en menos de tres semanas para salvar a sus instituciones financieras.” La cantidad invertida es de tal magnitud que según un responsable del Programa Mundial de Alimentos (PMA), que en 2007 asistió a 86 millones de personas en 80 países, destaca que solo “con el plan de rescate del sistema financiero aprobado por Estados Unidos, el PMA podría trabajar durante más de 100 años”. ¡Entonces si el plan de ayuda europeo casi triplica al estadounidense, estamos hablando que este funcionario tendría presupuesto para trabajar por más de 400 años!

Según Güell, “la misma crisis que ha secado al sistema financiero internacional amenaza ahora con sumir en la más severa de las miserias a cientos de millones de personas en todo el mundo, que podrían quedarse sin la comida y la atención médica con las que sobreviven o ver como se desvanecen las herramientas básicas con las que tratan de engancharse al desarrollo económico”.

Atrás quedan las sesiones de fotos de los líderes del G-7 y sus ditirámbicas declaraciones para combatir la pobreza. Ahora que hay serios indicios de que los efectos de esta recesión se extenderán a todo el Planeta, se impone que los países ricos cumplan los compromisos y objetivos que se plantearon en su momento para ayudar a los países en desarrollo. En palabras de Pedro Conceiçao, del Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD),”en este momento, el mundo necesita más que nunca un liderazgo y compromiso fuertes”. Los gobiernos de los países mas desarrollados tienen que asumir su responsabilidad por que “esta crisis la han causado los excesos de los más ricos y sería desolador e imperdonable que acaben muriendo de hambre y enfermedades fácilmente curables millones de personas que ni siquiera han tenido la oportunidad de disfrutar de la bonanza económica de los últimos años”.

En la pasada sesión de la Asamblea General celebrada en septiembre el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, destacó que, pese al crecimiento económico de los últimos años,” los Gobiernos se han mostrado incapaces de cumplir los compromisos que asumieron en 2000 para erradicar la pobreza y el hambre en el mundo en 2015. El viejo objetivo de destinar el 0,7% de la riqueza nacional al desarrollo sólo es cumplido hoy por cinco países: Dinamarca, Holanda, Luxemburgo, Noruega y Suecia. Las grandes potencias, con EE UU a la cabeza, cada vez están más lejos de conseguirlo: Washington sólo llega al 0,16% y Japón, segunda potencia económica, el 0,17%.”

La realidad es que ante esta crisis los Gobiernos, los filántropos y muchas otras instituciones terminen reduciendo sus donativos. Frente a ese posible escenario sobre varias agencias de la ONU se cierne una amenaza real de reducción de sus fondos y de un aumento en el coste de las operaciones. Según datos de la FAO y de los Objetivos del Milenio de la ONU es vital que muchos programas se mantengan funcionando pues anualmente sirven de ayuda “a 923 millones de personas desnutridas en el mundo, para reducir la cifra de 58 millones de mujeres que este año habrán dado a luz sin asistencia médica o escolarizar a los 56 millones de niños de África y Asia que ni siquiera han recibido educación primaria.”

El mundo puede ser un “lugar inseguro e inestable”.
Nos señala Güell que la crisis sobreviene, además, “en un momento en que las cosas no estaban yendo todo lo bien que deberían en materia de cooperación”. Un informe publicado por la FAO en septiembre, “ya advertía que el alza de precios de los alimentos registrado en los dos últimos años ha aumentado el número de personas desnutridas en el mundo en 73 millones”.

Actualmente en el mundo hay otras graves crisis alimentarías pero en los medios de comunicación solo se habla de cuatro de ellas. Según expone Lali Cambra, hoy en el diario El País, “33 países del mundo, la mayoría africanos, se encuentran en una situación de hambre “alarmante” o “extremadamente alarmante”, según el Índice Global del Hambre, publicado por el Instituto Internacional para la Investigación de Políticas Alimentarias (IFPRI, por sus siglas en inglés). Ella considera que, “la situación puede ser mucho peor, porque los datos se recopilaron en 2006, antes de la crisis del precio de los alimentos”.

Para el conjunto de todos estos países, las perspectivas de una mejora en la situación resultan un poco desalentadoras… En opinión de varios expertos, “la situación en Darfur se está deteriorando de manera lenta pero constante y en Somalia está prácticamente fuera de control. En Congo, las necesidades son apremiantes en Birmania la ayuda debe seguir a las víctimas del ciclón Nargis”. Las crisis de Darfur, Congo, Somalia y Birmania copan los titulares pero ¿qué sucede con Haití? o ¿Cuba? tras el paso de varios huracanes. En medio de la grave situación que confrontan estos otros países la Comunidad Internacional no debe hacer “apagones selectivos” con la informacion relacionada con sus respectivas crisis. Tampoco puede haber jerarquias a la hora de tratar cada crisis por que ninguna es mas importante que la otra…

Las palabras de Ariane Arpa, directora general de Oxfam-España resumen el reto que confronta actualmente la sociedad internacional, cuando señala que “las sociedades y Gobiernos desarrollados, tras años de vivir en la abundancia, no pueden dejar a cientos de millones de personas sin ayudas esenciales cuando las cosas se están torciendo. Ahora, más que nunca, es necesario mantenerse fiel a los principios de solidaridad”. Sus palabras cobran mayor pertinencia cuando mañana 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación.

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