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Archive for 23/11/08

cafe La crisis económica y su influencia sobre los cafés en Francia.

El New York Times recientemente ha publicado un interesante articulo “Across France, Café Owners are Suffering” de Steven Erlanger sobre el impacto de la crisis económica y la influencia de los cambios de hábitos generacionales en el mundo de los cafés y los bares en Francia. En mi opinión hay otros temas del artículo que son igual de importantes, por ejemplo cómo se percibe el efecto de los cambios jurídicos sobre la vida y el comportamiento de las personas; y como la globalización y sus efectos alteran la cultura y los estilos de vida de los pueblos.

Erlanger tras realizar numerosas entrevistas a propietarios y representantes del sector por toda Francia presenta un escenario que luce desolador, pues por todo el país los dueños de cafés y bares tradicionales están sufriendo las consecuencias del impacto de los cambios de actitudes, hábitos y el mal clima económico hasta el punto que muchos se han visto obligados cerrar.  Según Bernard Quartier, presidente de la Federación Nacional de Cafés, Brasserries y Discotecas “en 1960 en Francia existían más de 200.000 cafés, hoy día solo quedan poco menos de 41.500, y el panorama cada vez luce mas complicado pues una media de dos establecimientos cierran cada día”.

Este año, en medio de la crisis los malos datos se han disparado. En los primeros 6 meses del año el número de propietarios de bares y cafés que han solicitado acogerse a quiebra o bancarrota se ha incrementado en un 56% respecto al 2007. A pesar de que no se tienen a mano, los datos para los últimos 5 meses todo apunta a una mayor caída el sector debido a la ralentización económica generada por la percepción de los ciudadanos de que la crisis se ha agudizado; el colapso de los niveles de confianza de los consumidores ; y las restricciones y limitaciones a los crédito que han impuesto los bancos.

La impresión generaliza es que “la cosa ira peor, pues las personas y la empresas se han visto obligadas a recortar sus gastos discrecionales ligados al ocio.” Para muchos empresarios las causas no solo están relacionadas con la crisis, por el contrario la crisis ha sido el puntillazo final que le faltaba a un sector que llevaba tiempo siendo afectado por diversas medidas legales como: el endurecimiento de las medidas penales y civiles por consumo de alcohol a la hora de conducir; la prohibición de fumar en bares, cafés y restaurantes que entró en vigor el año pasado y el aumento de impuestos al tabaco y las bebidas alcohólicas.

La cultura está cambiando y lo podemos percibir

Más allá del debate económico por las pérdidas de ingresos o la crisis económica en el tema subyacen tres debates más profundos del cual no nos debemos sustraer: el efecto de los cambios jurídicos sobre la vida y el comportamiento de las personas; los cambios generacionales y como la globalización y sus efectos alteran la cultura y los estilos de vida de los pueblos.

En opinión de Bernard Picolet, dueño de la antigua taberna Aux Amis de Beaujolais “hoy día, los estilos de vida han cambiado tanto hasta el punto de que los franceses ya no beben ni comen como franceses, están comiendo y bebiendo como ingleses y americanos. No solo comen cada vez menos sino que cada vez tienen menos tiempo para comer. Por tal motivo muchas peronas optan por beber el café y comer en la oficina”. Del mismo modo se expresa Daniel Perrey, propietario del Café du Crucifix cuando señala que “la cultura está cambiando y lo podemos percibir.” Culpa a los cambios sociales que han alterado los estilos y hábitos de vida de la gente hasta el punto de que “él considera que el cierre de tantas tabernas, bares, y cafés es la muerte de unas formas de vida que eran esencialmente francesas.” El problema de cara al futuro se agrava mas pues los jóvenes raras veces se dejan ver por los bares.

Según Balzac “el bar de un café era el parlamento del pueblo”

En los pequeños pueblos y ciudades de todo el país, el café cumplía una función social y era una prolongación del salón de la casa, pero hoy día en la medida de tanto cambio legal, social y generacional que han alterado los hábitos y costumbres de los ciudadanos, el café esta perdiendo su protagonismo en la vida de los franceses.

Hoy día, en una sociedad tan amante de la polémica y la discusión como la francesa hasta la frecuencia, la calidad y la intensidad de los debates ha disminuido pues el café era la sede de encendidos debates entre ciudadanos prácticamente sobre cualquier tema que pudiese ser debatido por dos humanos. Pero no solo esa era su función, iba mas allá, en los pequeños pueblos, el café era el equilibrio entre el mundo exterior y la villa. El lugar en donde la gente iba a compartir su soledad y a convivir con sus vecinos. En las ciudades, el café era el lugar en donde se establecían las relaciones personales o se hacían negocios y contactos.

¿Pero que sucede si cada vez más gente se queda en casa o en la oficina y no bajan al bar o al café? Los lazos comunitarios y sociales se quiebran y la sociedad pierde dinamismo. A juicio de Perrey “debemos ser muy cuidadosos, si estandarizamos todos los aspectos de la vida en Francia, si prohibimos todo en cierto modo estamos destruyendo el respeto por nuestra propia cultura y los valores que necesitamos preservar”. A fin de cuentas ¿que seria un pueblo sin su escuela, sin su farmacia, sin su plaza y su ayuntamiento, su panadería, o su café?  Francamente, yo no creo que se queden en casa mientras uno de los elementos mas esenciales a la forma de los franceses ver, entender y estar en el mundo supuestamente languidece…

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